MALTRATADAS Y DROGODEPENDIENTES SIN CASAS DE ACOGIDA
El acceso a las casas de acogida para mujeres maltratadas encuentra hace aguas cuando se enfrenta a 2 problemas que convergen con una asiduidad alta y conocida con el propio maltrato, se trata de la drogodependencia y el alcoholismo en realidad el mismo problema.
La dificultad viene dada por la falta de recursos especializados tanto humanos como materiales para la atención adecuada de estas enfermas dentro de las casas de acogida habilitadas para las mujeres maltratadas.
La experiencia indica que cuando una mujer maltratada pide ser admitida en una casa de acogida por maltrato de su pareja, estamos ante un caso que puede tener un final imprevisible y de consecuencias que pueden llegar a la muerte de la mujer. Sabemos que la rapidez es imprescindible que no vale el vuelva usted mañana.
La experiencia también señala que un número importante de mujeres que convive y comparte su drogadicción con su pareja son victimas de maltrato. Todos sabemos de los estragos que el alcoholismo en concreto hace sobre sus victimas que les hace pasar en minutos de maltratadotes a asesinos al igual que otras drogas, pero la tríada alcoholismo, marginación social y violencia de género, deja sin vida cada año un número importante de mujeres.
El tratamiento normal que reciben estas personas suele reducirse al mero apoyo de los trabajadores sociales que en aplicación a la normativa interna les brindan apoyo y tratamiento sicológico pero no una cama que le aparte de su posible asesino.
Andalucía se desmarca de este mapa de la insolidaridad, en Andalucía las mujeres con problemas de adicciones tienen prioridad para su integración en las casas de acogida. Es distinto el tratamiento que pueden recibir después de rellenar su solicitud para el ingreso, dependiendo de la comunidad autónoma donde residan. Así mientras la tónica normal les exige estar desintoxicada ó en tratamiento avanzado, ofreciéndoles en caso de no estar en tratamiento el ingreso en casas especializadas para la desintoxicación. Debemos entender que en ese momento la mujer huye de su maltratador no de la droga ó del alcohol, la lógica nos dicta el camino y en este caso no debería se otro que la ayuda sin condiciones, el alcoholismo y la drogadicción están consideradas enfermedades crónicas y ninguna enfermedad puede ser excluyente, en cuanto a las facilidades que la sociedad nos brinda para poder encarar los momentos más duros de nuestras vidas.
Pero existen otros motivos de exclusión, la enfermedad mental es otro de los casos que provoca la falta de admisión de estas mujeres, en las casas habilitadas para mujeres víctimas de maltrato de género. Los motivos aducidos son los mismos, estas casas no cuentan con personal adecuado que pueda vigilar la administración de los medicamentos y demás cuidados especiales que la víctima pueda requerir. Son muchas las mujeres maltratadas que con el tiempo desarrollan importantes depresiones y otros males que afectan a su mente.
Es decir que la parte más delicada y sensible del colectivo de mujeres maltratadas, no encuentra cabida en las casas de acogida.
Yo me pregunto si la pobreza extrema ó la pertenencia a cualquier colectivo marginal también hace pensar a los responsables sobre la conveniencia ó dificultad de su integración en un sistema que debe estar pensado y al servicio sin exclusión pensable de toda mujer en peligro de maltrato independientemente de su situación de arraigo social, familiar ó de otros padecimientos que sufra.
Nuestro sistema resulta bastante hipócrita si se escuda en una falta de medios para su adecuada atención, porque bastantes menos medios encuentra esta persona en la calle y bastante más peligro en la convivencia con su maltratador.
Ahora que estamos de vacaciones en la playa ó disfrutando en un hotel rural, nosotros SpainHotelsBooking, una empresa turística, les invitamos a esta reflexión ¿No somos todos en función de nuestra intolerancia y/ó nuestra indolencia, cómplices de esta situación?.
